Nuestro sistema visual también sufre las consecuencias del envejecimiento y con la edad se generan cambios que pueden afectar a nuestra visión. En general, la mayoría de los problemas oculares asociados a la edad pueden corregirse, pero en algunos casos pueden ser más graves o no presentar síntomas en la etapas iniciales. Por ello es fundamental someterse a exámenes oculares regularmente con el oftalmólogo u optometrista para prevenir y detectar a tiempo cualquier enfermedad ocular antes de que surjan complicaciones mayores.
Problemas visuales asociados a la edad
Con el paso del tiempo, el riesgo de que aparezcan problemas de visión aumenta. A continuación te detallamos 5 enfermedades oculares asociadas al envejecimiento:
- Presbicia o vista cansada. Este es uno de los problemas de visión más comunes asociados a la edad y afecta a un 95% de la población a partir de los 50 años. La presbicia es inevitable y es debida a la pérdida de la capacidad de enfoque del cristalino (lente natural del ojo). Se manifiesta como una dificultad para ver con nitidez los objetos de cerca.
- Cataratas. Las cataratas se originan debido a la que el cristalino se opacifica y pierde transparencia, afectando a la visión. Aunque pueden tener otros orígenes, la mayoría de las cataratas están asociadas al envejecimiento y son muy comunes en personas mayores. Los síntomas de las cataratas pueden ser muy variables de unas personas a otras, pero en general los más frecuentes son visión borrosa, un mayor deslumbramiento y sensibilidad a la luz, destellos, dificultad para ver los colores con nitidez y para ver por la noche o con poca luz.
- El glaucoma agrupa un conjunto de enfermedades que provocan un daño progresivo y no reversible del nervio óptico, cuya función es vital para la visión. Si el glaucoma no se detecta a tiempo, puede provocar una pérdida de la visión periférica que puede acabar en ceguera. Aunque las causas pueden ser diversas, uno de los principales factores de riesgo es la presión intraocular elevada, que nada tiene que ver con los niveles de presión arterial. En la mayoría de los casos el glaucoma no presenta síntomas hasta que se encuentra en una etapa muy avanzada. La principal medida preventiva para evitar sus consecuencias es realizar exámenes oculares periódicos en la clínica oftalmólogica, sobre todo a partir de los 40 años, edad a partir de la cual comienza a incrementar su incidencia.
- Degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Esta enfermedad produce una pérdida de visión como consecuencia del envejecimiento de la zona central de la retina (mácula). Además de la edad, otros factores de riesgo para la DMAE son el tabaquismo, la hipertensión y la predisposición genética.
- Ojo seco. El síndrome de ojo seco es otro problema ocular relacionado con la edad y que principalmente es provocado por un déficit de lágrima (producción insuficiente o exceso de evaporación). El ojo seco puede producir problemas de visión, además de molestias como picazón, sensación de quemazón, enrojecimiento y dolor.
La mayoría de las enfermedades oculares asociadas al envejecimiento se pueden corregir. Para ello es importante no descuidar nuestra salud visual y realizar revisiones periódicas con el oftalmólogo. Especialmente partir de los 40 años, que comienza el proceso degenerativo del ojo. De esta forma evitaremos y podremos solucionar a tiempo cualquier problema ocular antes de que se agrave.



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